jueves, 24 de julio de 2008
miércoles, 16 de julio de 2008
carta a S.L.V.C
Hola o debería decir como siempre, linda niña, me gustaría decirte esto en persona, pero la verdad es que encuentro el mercado poco indicado como para decirte lo que tengo que decir, además siempre están interrumpiendo, me gustaría decirlo mirándote a los ojos pero como últimamente no quieres salir conmigo, no se si es verdad que no tienes tiempo o es que en realidad no quieres verme, pero no puedo callar esto mas tiempo. No se como expresar con palabras lo que tengo incomodando mi corazón y mi alma, existen momentos en mi vida en que sueño mucho, tanto que me olvido de la realidad, se que eso es un problema, pero nunca supe como controlar mi mente, hasta que un día te encontré. Me vasto hablar una sola vez contigo y vi que eras una persona especial que simplemente me puso los pies sobre la tierra, me permitiste ver sin miedo la realidad, y confiar mas en las mujeres; dicen que el maestro aparece cuando el alumno esta listo, y creo que tu apareciste en mi vida en el momento exacto en el que necesitaba encontrar a un chica que me permitiera confirmar que el amor si existe y que no importa cuantas veces te lastime, siempre esta dispuesto a regresar a tu vida, pase mucho tiempo dando vueltas por la vida simplemente esperando nada, hasta que me prometí a mi mismo el nunca volver a engañar, mentir o burlarme de las personas, y al poco tiempo te encontré en el lugar menos pensado, y cuando te vi no es exagerar decir que el cielo se me lleno de colores, que mi mundo encontró sentido y mis ojos encontraron sin mentirte el significado de la palabra hermosura, fue por eso que comencé a ir muchas veces a comprarte cosas que en realidad no necesitaba y luego tenia un problemas al ver que hacia con lo que te compraba. Luego no se que paso pero me pareció que ya no querías verme, quizás fue el miedo a enamorarme y comencé ver cosas que no existían en realidad, o en verdad no querías verme, pero decidí alejarme, dejar de pensar en ti y seguir con mi vida. Pase mucho tiempo tratando de olvidarte, pero la verdad es que cada día que pasaba pensaba mas y mas en ti, que por cada día que pasaba tratando de olvidarte, pasaba una noche entera pensando en ti, cada vez que trataba de alejar mi mente de tu recuerdo, cada latido de mi corazón me recordaba tu nombre; cuando trataba de alejarte de mi corazón, mi mente no dejaba de pensar en ti y de recordar las pocas veces que salimos. Y así no tuve otra opción que regresar a buscarte, a tratar de conquistar a la linda muñequita que conocí y que se robo mi corazón y de verdad mi voluntad, sin contar también mis ojos y mis otros sentidos. Espero que me entiendas, por que la verdad trato de explicar con palabras un sentimiento que no entiendo muy bien. Pero si entiendo que te quiero, como dijo un poeta:
Te dije, te digo y te diré,
por que mi amor es para siempre…
Te digo por ejemplo,
Te quiero ahora que hace calor y
ayer que llovía.
En las mañanas nubladas y
En las noches estrelladas.
Te quiero de pie, tendida
Dormida y despierta,
Te quiero en el camino
Te quiero después, antes
Y ahora mismo
Te quiero por como eres
Te quiero por que en ti comienzo
Y termino.
Aunque debes de saber que
Cuando digo te quiero es Dios
que te embellece a través del amor y soy yo el
encargado de tan linda tarea
Se que tienes motivos para no querer saber nada de los hombres o de el amor, pero no pretendo decirte que soy diferente o que conmigo serás siempre feliz, si lo dijera seria como construir castillos en el aire, seria tonto prometer cosas que no se si pasaran, pero si te prometo que estaré junto a ti siempre que me necesites, que seré siempre sincero contigo, que nunca haré o diré concientemente nada que te lastime, que jamás dejare que nadie te lastime cuando este presente y si de todas maneras te lastiman, prometo estar a tu lado para ayudarte a recoger lo pedacitos de tu corazón y volver a pegarlos, en otras palabras, prometo cuidar de ti mucho mas de lo que cuidaría de mi, ayudarte a ser mucho mejor persona y a cumplir tus metas. Y todo esto solo con la condición de que seas mi amiga. Es verdad que te quiero, te quiero y quiero lo mejor para ti, pero no te estoy pidiendo que estés conmigo ya que esta no es la manera. Si sientes algo por mi simplemente te pido que no me ignores tanto, que me permitas estar un poco mas tiempo a tu lado, suena extraño, pero simplemente te estoy pidiendo una oportunidad de demostrarte con hechos lo que escribo acá y si algún día llegas a quererme entonces que aceptes estar conmigo, pero ahora solo te pido que me permitas estar mas a tu lado. En pocas palabras, te quiero de una manera especial, me encanta estar a tu lado y muero por verte sonreír aunque también cuando te enojas te ves preciosa, pero prefiero verte alegre. Una vez te pedí que seas mi enamorada y me rechazaste, quizás todavía piensas lo mismo, no se pero la verdad muero por estar contigo, por ayudarte en todo y por aprender de ti, trate de alejarme y la verdad solo sirvió para que a la distancia me enamore mas de ti, y si eso no es amor sincero no se que es, te e mandado infinidad de mensajes aunque muy pocas veces me respondiste, pero simplemente con saber que los lees es suficiente para ser feliz y si eso no es amor entonces ¿Qué es?.
Pero esta carta no es otra cosa que una manera formal de pedirte que seas mi amiga, pero no cualquier amiga, quiero pedirte que seas una espacial, una en la que pueda confiar y con la que pueda sentirme seguro de contarle todas mis cosas, dicen que el verdadero amor casi siempre va acompañado de una verdadera amistad, por eso te pido tu amistad y sinceridad, mucha sinceridad, pero claro también puede no interesarte lo que escribo, y estarías en tu derecho y yo no tengo ningún poder de reclamarte, pero si de pedirte, de suplicarte que seas sincera conmigo, y me digas lo que piensas.
Percy Zuloaga Espinoza
Te dije, te digo y te diré,
por que mi amor es para siempre…
Te digo por ejemplo,
Te quiero ahora que hace calor y
ayer que llovía.
En las mañanas nubladas y
En las noches estrelladas.
Te quiero de pie, tendida
Dormida y despierta,
Te quiero en el camino
Te quiero después, antes
Y ahora mismo
Te quiero por como eres
Te quiero por que en ti comienzo
Y termino.
Aunque debes de saber que
Cuando digo te quiero es Dios
que te embellece a través del amor y soy yo el
encargado de tan linda tarea
Se que tienes motivos para no querer saber nada de los hombres o de el amor, pero no pretendo decirte que soy diferente o que conmigo serás siempre feliz, si lo dijera seria como construir castillos en el aire, seria tonto prometer cosas que no se si pasaran, pero si te prometo que estaré junto a ti siempre que me necesites, que seré siempre sincero contigo, que nunca haré o diré concientemente nada que te lastime, que jamás dejare que nadie te lastime cuando este presente y si de todas maneras te lastiman, prometo estar a tu lado para ayudarte a recoger lo pedacitos de tu corazón y volver a pegarlos, en otras palabras, prometo cuidar de ti mucho mas de lo que cuidaría de mi, ayudarte a ser mucho mejor persona y a cumplir tus metas. Y todo esto solo con la condición de que seas mi amiga. Es verdad que te quiero, te quiero y quiero lo mejor para ti, pero no te estoy pidiendo que estés conmigo ya que esta no es la manera. Si sientes algo por mi simplemente te pido que no me ignores tanto, que me permitas estar un poco mas tiempo a tu lado, suena extraño, pero simplemente te estoy pidiendo una oportunidad de demostrarte con hechos lo que escribo acá y si algún día llegas a quererme entonces que aceptes estar conmigo, pero ahora solo te pido que me permitas estar mas a tu lado. En pocas palabras, te quiero de una manera especial, me encanta estar a tu lado y muero por verte sonreír aunque también cuando te enojas te ves preciosa, pero prefiero verte alegre. Una vez te pedí que seas mi enamorada y me rechazaste, quizás todavía piensas lo mismo, no se pero la verdad muero por estar contigo, por ayudarte en todo y por aprender de ti, trate de alejarme y la verdad solo sirvió para que a la distancia me enamore mas de ti, y si eso no es amor sincero no se que es, te e mandado infinidad de mensajes aunque muy pocas veces me respondiste, pero simplemente con saber que los lees es suficiente para ser feliz y si eso no es amor entonces ¿Qué es?.
Pero esta carta no es otra cosa que una manera formal de pedirte que seas mi amiga, pero no cualquier amiga, quiero pedirte que seas una espacial, una en la que pueda confiar y con la que pueda sentirme seguro de contarle todas mis cosas, dicen que el verdadero amor casi siempre va acompañado de una verdadera amistad, por eso te pido tu amistad y sinceridad, mucha sinceridad, pero claro también puede no interesarte lo que escribo, y estarías en tu derecho y yo no tengo ningún poder de reclamarte, pero si de pedirte, de suplicarte que seas sincera conmigo, y me digas lo que piensas.
Percy Zuloaga Espinoza
viernes, 4 de julio de 2008
EL GANGREJITO VOLADOR
Había una vez un cangrejito nuevo que estaba haciendo un hueco profundo en la tierra, cuando, sin más ni más, vino una paloma torcaza a darle conversación.
-¡Bonito que te está quedando el pozo ese! –dijo la paloma-, y el cangrejo levantando los tarritos de sus ojos, la miró tranquilo y respondió:
-No se trata de un pozo, estoy haciendo mi casa.
-¡Cómo!- exclamó asombrada la paloma -¿Ese oscuro agujero es tu casa?
-Pues.... sí, mi casa.
-¿Cómo se entiende ese disparate muchacho?
-¡Ah!, ¿qué no?
-¿Pero te parece poco llamarle casa a un agujero en la tierra? Escucha: si puedes vivir en la rama de un árbol ¿cómo vas a habitar en el fondo de un pozo oscuro?
-Señora –dijo dignamente el cangrejito-, ¿se olvida usted de que está hablando con un crustáceo? No soy una paloma, señora.
-¿Pero eso qué importa si eres cangrejo con voluntad?
“Un cangrejo con voluntad”, se dijo el cangrejito- levantando directamente al cielo los tarritos de sus ojos. “¿Sería posible eso?”. Mas, enseguida contuvo su entusiasmo.
-¿Cómo vas a pasarte la vida bajo tierra?
-Pero... es que toda mi familia lo ha hecho siempre así....
-Ya me imagino a toda tu familia; es decir, por uno que empezó una vez, todos los demás han seguido haciendo lo mismo. ¿Y es que en tu familia no hay aspiraciones?
-Bueno, hay cangrejos... aspiraciones, que yo sepa, no.
-Bien –dijo la paloma- entonces tú vas a ser el primero de los tuyos que viva en un árbol.
-¡Cómo! ¿Yo vivir en un árbol?
-Tú, el primero de todos.
-¡Pero mire, señora Paloma, que mi abuelo me mandó esta mañana a que hiciera mi cueva, diciéndome que ya es hora de fabricarla como hacen los demás!
-Pero, muchacho, contesta una cosa: ¿qué casa estas fabricando?
-La mía señor, ¿cuál otra?-
-Ninguna, porque... ¿cuándo tú has visto una casa sin puertas ni ventanas?
-Bueno.... no; verdad que no la he visto.
-¿Entonces dónde vas a hacer allá abajo una ventana y qué fresco y qué luz van a entrar por ella?
-Tiene razón.
-Y hasta suponiendo que hubiera una ventana sin fresco y sin luz, ¿qué pajarito se pondría a cantar en ella cuando llegue el verano?>
-No, ninguno.
-Entonces está claro; hazte una casa en el aire, muchacho.
-Pero ... ¿en el aire?
-Quiero decir en la rama de un árbol, de un pino, de un júcaro, de un dagae, en el polo del monte que más te guste.
-¡Un nido!
-Eso, un nido fresco que lo meza el viento. De día cerca del Sol, de noche cerca de las estrellas.
-¡Ah! ¡qué bueno sería! En el fondo, los cangrejos todos queremos llegar a las estrellas... Pero enseguida se entristeció:-¡Pero es que soy solamente un cangrejo!
-¡Déjese de historias! ¡Usted es lo que usted quiera ser! ¡Sea pues, un crustáceo con voluntad!
Y como si estuviera cansada de hablar, la paloma torcaza batió sus alas y salió volando por encima del joven cangrejo, quien con los tarritos de sus ojos la siguió mirando hasta que se perdió en el viento.
Mas, ya el cangrejito no podía seguir haciendo su cueva en la tierra. Así que aquella misma tarde, después de que se lavó las tenazas en el río fue directo a ver a su abuelo.
-Abuelo, quiero fabricar mi casa fuera de la tierra.
-¡Cómo! –exclamó el abuelo, cayéndosele la comida de la boca.
-Sí. Voy a hacerlo si es posible en el copito de un caguairán.
-¡Hijo mío! –dijo entonces mirándolo muy preocupado-, tienes que tener cuidado con las hierbas que comes. A ver, ¿qué has comido, hijo mío?
-Palmiche, abuelo, pero hablé con la paloma torcaza...
-¿Con esa loca?
-Me ha dicho que es un disparate vivir bajo tierra como una lombriz.
-Sea, pero ten en cuenta que tú no eres más que un cangrejo, muchacho.
-Un cangrejo que acaso un día pueda vivir cerca de las estrellas.
-Pero, qué diablos de casa es esa?
-Un nido, abuelo, un nido.
-¿Nido? ¿Y dónde están tus alas, muchacho?
-Pues, quién sabe con el tiempo si...
-Más, esta vez el abuelo no lo dejó terminar.
-¡Muchacho! –tronó, mientras tú seas cangrejo no hay ala que te salga ni pluma que te cuelgue. Cangrejo naciste y cangrejo terminas.
-Pero el nieto estaba dispuesto a trabajar de todas maneras. Así que se fue solo al monte y escogió el caguairán que le pareció más alto y frondoso de todos.
-Era un trabajo difícil el que se había propuesto. Tendría que subir y bajar el árbol cuantas veces fuera necesario para construir allá arriba su nido. Mas, empezó sin miedo, echándose a las espaldas los palitos secos y las bolsas de resina y todo lo que necesitaba para su trabajo.
-Subía y bajaba clavando sus patas espinadas en el tronco, y lo hizo tantas veces que formó un trillito de puntos en la corteza del caguairán. Y no sólo era el trabajo que pasaba y el peligro que corría sino las cosas que le decían los otros animalitos del suelo, los que no vuelan.
-¡Loco, loco de a viaje está! –decía la jicotera encaramada en su piedra del río-, ¡Y se revienta un día de estos! ¡vivir para ver!
Pero él ni siquiera contestaba. Subía y bajaba lento, incansable, llevando su carga. A veces sucedía también que a mitad de camino, ya no podía más y rodaba la carga. Entonces, firme, sin ceder, bajaba hasta el suelo, cargaba de nuevo y tornaba a subir con los ojos fijos allá arriba, donde estaba creciendo su nido en la punta de la rama más alta.
Por su parte, el viejo abuelo estaba muy triste y acabó diciendo que tenía un nieto chiflado, el primero en la familia.
Pero al fin, una mañana se corrió la voz por toda la isla.
De todas las provincias vinieron pájaros a visitarlo. De oriente llegó un lindo senseremicó, con su cuello amarillo como una corbata nueva. De Camagüey, un pájaro carpintero de pecho rojo y camisa de guinga. De Santa Clara un zenzontle cantador que le decían el Jilguero del Escambray. De Matanzas, la más dulce paloma de todas. De La Habana, un zunzún azul que se paraba en el aire volando. Y por fin, de Pinar del Río, un ruiseñor de Viñales al que le decían la Flauta de Aragón.
Vinieron todos y alabaron el nido del cangrejito, que era como un hermoso balcón al viento y la luz. Él dio las gracias a todos y les ofreció guayabas maduras y pomarrosas del río.
Y en ese mismo día, al atardecer, fue que sintió sueño y se extrañó. ¿Acaso estaría enfermo? Jamás había sentido sueño al atardecer. Todo lo contrario, porque esa es la hora en que los cangrejos salen a pasear, la misma en que los pájaros se posan a dormir.
Pero en fin, se quedó dormido. Y cayó la tarde y pasó la noche con sus estrellas y sus sputniks, mientras él dormía sosegadamente sin darse cuenta de nada.
Más al otro día, cuando el sol tibio de la mañana lo hizo despertar, sintió como si no cupiera en el nido. Levantó primero el tarrito de un ojo y después el tarrito del otro. Miró a la derecha y quedó mudo de asombro; miró a la izquierda y quedó mudo del mismo asombro; ¡Dos Alas! ¡Dos alas encendidas como las plumas del tocororo le salían de los costados! Le habían crecido durante la noche y eran más largas que sus tenazas.
Entonces el cangrejito, no sabiendo si llorar o reír de alegría, levantó sus hermosas alas, las batió ruidosamente haciendo caer algunas hojas maduras del caguairán y se lanzó de frente al viento a volar para siempre.
Desde aquella mañana todo el mundo vivía asombrado, con las caras vueltas hacia arriba para ver el cangrejito volador atravesar el aire, y hasta el viejo abuelo solía decir orgulloso ahora:
¡Tengo un nieto plumoso, lindo como un tocororo y vuela como el viento!
-¡Bonito que te está quedando el pozo ese! –dijo la paloma-, y el cangrejo levantando los tarritos de sus ojos, la miró tranquilo y respondió:
-No se trata de un pozo, estoy haciendo mi casa.
-¡Cómo!- exclamó asombrada la paloma -¿Ese oscuro agujero es tu casa?
-Pues.... sí, mi casa.
-¿Cómo se entiende ese disparate muchacho?
-¡Ah!, ¿qué no?
-¿Pero te parece poco llamarle casa a un agujero en la tierra? Escucha: si puedes vivir en la rama de un árbol ¿cómo vas a habitar en el fondo de un pozo oscuro?
-Señora –dijo dignamente el cangrejito-, ¿se olvida usted de que está hablando con un crustáceo? No soy una paloma, señora.
-¿Pero eso qué importa si eres cangrejo con voluntad?
“Un cangrejo con voluntad”, se dijo el cangrejito- levantando directamente al cielo los tarritos de sus ojos. “¿Sería posible eso?”. Mas, enseguida contuvo su entusiasmo.
-¿Cómo vas a pasarte la vida bajo tierra?
-Pero... es que toda mi familia lo ha hecho siempre así....
-Ya me imagino a toda tu familia; es decir, por uno que empezó una vez, todos los demás han seguido haciendo lo mismo. ¿Y es que en tu familia no hay aspiraciones?
-Bueno, hay cangrejos... aspiraciones, que yo sepa, no.
-Bien –dijo la paloma- entonces tú vas a ser el primero de los tuyos que viva en un árbol.
-¡Cómo! ¿Yo vivir en un árbol?
-Tú, el primero de todos.
-¡Pero mire, señora Paloma, que mi abuelo me mandó esta mañana a que hiciera mi cueva, diciéndome que ya es hora de fabricarla como hacen los demás!
-Pero, muchacho, contesta una cosa: ¿qué casa estas fabricando?
-La mía señor, ¿cuál otra?-
-Ninguna, porque... ¿cuándo tú has visto una casa sin puertas ni ventanas?
-Bueno.... no; verdad que no la he visto.
-¿Entonces dónde vas a hacer allá abajo una ventana y qué fresco y qué luz van a entrar por ella?
-Tiene razón.
-Y hasta suponiendo que hubiera una ventana sin fresco y sin luz, ¿qué pajarito se pondría a cantar en ella cuando llegue el verano?>
-No, ninguno.
-Entonces está claro; hazte una casa en el aire, muchacho.
-Pero ... ¿en el aire?
-Quiero decir en la rama de un árbol, de un pino, de un júcaro, de un dagae, en el polo del monte que más te guste.
-¡Un nido!
-Eso, un nido fresco que lo meza el viento. De día cerca del Sol, de noche cerca de las estrellas.
-¡Ah! ¡qué bueno sería! En el fondo, los cangrejos todos queremos llegar a las estrellas... Pero enseguida se entristeció:-¡Pero es que soy solamente un cangrejo!
-¡Déjese de historias! ¡Usted es lo que usted quiera ser! ¡Sea pues, un crustáceo con voluntad!
Y como si estuviera cansada de hablar, la paloma torcaza batió sus alas y salió volando por encima del joven cangrejo, quien con los tarritos de sus ojos la siguió mirando hasta que se perdió en el viento.
Mas, ya el cangrejito no podía seguir haciendo su cueva en la tierra. Así que aquella misma tarde, después de que se lavó las tenazas en el río fue directo a ver a su abuelo.
-Abuelo, quiero fabricar mi casa fuera de la tierra.
-¡Cómo! –exclamó el abuelo, cayéndosele la comida de la boca.
-Sí. Voy a hacerlo si es posible en el copito de un caguairán.
-¡Hijo mío! –dijo entonces mirándolo muy preocupado-, tienes que tener cuidado con las hierbas que comes. A ver, ¿qué has comido, hijo mío?
-Palmiche, abuelo, pero hablé con la paloma torcaza...
-¿Con esa loca?
-Me ha dicho que es un disparate vivir bajo tierra como una lombriz.
-Sea, pero ten en cuenta que tú no eres más que un cangrejo, muchacho.
-Un cangrejo que acaso un día pueda vivir cerca de las estrellas.
-Pero, qué diablos de casa es esa?
-Un nido, abuelo, un nido.
-¿Nido? ¿Y dónde están tus alas, muchacho?
-Pues, quién sabe con el tiempo si...
-Más, esta vez el abuelo no lo dejó terminar.
-¡Muchacho! –tronó, mientras tú seas cangrejo no hay ala que te salga ni pluma que te cuelgue. Cangrejo naciste y cangrejo terminas.
-Pero el nieto estaba dispuesto a trabajar de todas maneras. Así que se fue solo al monte y escogió el caguairán que le pareció más alto y frondoso de todos.
-Era un trabajo difícil el que se había propuesto. Tendría que subir y bajar el árbol cuantas veces fuera necesario para construir allá arriba su nido. Mas, empezó sin miedo, echándose a las espaldas los palitos secos y las bolsas de resina y todo lo que necesitaba para su trabajo.
-Subía y bajaba clavando sus patas espinadas en el tronco, y lo hizo tantas veces que formó un trillito de puntos en la corteza del caguairán. Y no sólo era el trabajo que pasaba y el peligro que corría sino las cosas que le decían los otros animalitos del suelo, los que no vuelan.
-¡Loco, loco de a viaje está! –decía la jicotera encaramada en su piedra del río-, ¡Y se revienta un día de estos! ¡vivir para ver!
Pero él ni siquiera contestaba. Subía y bajaba lento, incansable, llevando su carga. A veces sucedía también que a mitad de camino, ya no podía más y rodaba la carga. Entonces, firme, sin ceder, bajaba hasta el suelo, cargaba de nuevo y tornaba a subir con los ojos fijos allá arriba, donde estaba creciendo su nido en la punta de la rama más alta.
Por su parte, el viejo abuelo estaba muy triste y acabó diciendo que tenía un nieto chiflado, el primero en la familia.
Pero al fin, una mañana se corrió la voz por toda la isla.
De todas las provincias vinieron pájaros a visitarlo. De oriente llegó un lindo senseremicó, con su cuello amarillo como una corbata nueva. De Camagüey, un pájaro carpintero de pecho rojo y camisa de guinga. De Santa Clara un zenzontle cantador que le decían el Jilguero del Escambray. De Matanzas, la más dulce paloma de todas. De La Habana, un zunzún azul que se paraba en el aire volando. Y por fin, de Pinar del Río, un ruiseñor de Viñales al que le decían la Flauta de Aragón.
Vinieron todos y alabaron el nido del cangrejito, que era como un hermoso balcón al viento y la luz. Él dio las gracias a todos y les ofreció guayabas maduras y pomarrosas del río.
Y en ese mismo día, al atardecer, fue que sintió sueño y se extrañó. ¿Acaso estaría enfermo? Jamás había sentido sueño al atardecer. Todo lo contrario, porque esa es la hora en que los cangrejos salen a pasear, la misma en que los pájaros se posan a dormir.
Pero en fin, se quedó dormido. Y cayó la tarde y pasó la noche con sus estrellas y sus sputniks, mientras él dormía sosegadamente sin darse cuenta de nada.
Más al otro día, cuando el sol tibio de la mañana lo hizo despertar, sintió como si no cupiera en el nido. Levantó primero el tarrito de un ojo y después el tarrito del otro. Miró a la derecha y quedó mudo de asombro; miró a la izquierda y quedó mudo del mismo asombro; ¡Dos Alas! ¡Dos alas encendidas como las plumas del tocororo le salían de los costados! Le habían crecido durante la noche y eran más largas que sus tenazas.
Entonces el cangrejito, no sabiendo si llorar o reír de alegría, levantó sus hermosas alas, las batió ruidosamente haciendo caer algunas hojas maduras del caguairán y se lanzó de frente al viento a volar para siempre.
Desde aquella mañana todo el mundo vivía asombrado, con las caras vueltas hacia arriba para ver el cangrejito volador atravesar el aire, y hasta el viejo abuelo solía decir orgulloso ahora:
¡Tengo un nieto plumoso, lindo como un tocororo y vuela como el viento!
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